Sobre Markupo

Markupo es un editor pequeño e independiente de calculadoras para quienes venden por internet. No pertenece a ningún marketplace, paquetería ni procesador de pagos, no vende software para vendedores y no tiene opinión sobre dónde deberías publicar. Su único producto es una cuenta que puedes comprobar.

Un solo motor detrás de cada cifra

Cada calculadora es un trozo pequeño de código tipado, con sus propias pruebas, y ese mismo código produce tres cosas: los valores dentro de la herramienta, el ejemplo resuelto que va debajo y los valores citados en la respuesta escrita al principio de la página. No pueden contradecirse, porque solo existe una versión de ellos. Antes de publicar, una revisión reconstruye el sitio entero y se detiene si en el texto aparece una cifra que el motor no calculó.

La cuenta ocurre en tu navegador. Precios, costos y medidas de caja no salen del equipo, porque no hay a dónde: las páginas son archivos estáticos y no hay cuenta que crear.

Lo que aquí no se publica

Un tabulador de comisiones es el documento del marketplace: él lo mantiene, él lo cambia sin avisar, y una copia suya en una página sostenida con publicidad sería justo la cifra que parece oficial y está calladamente vencida. Por eso los porcentajes de cada calculadora son tuyos, leídos de tu propio estado de cuenta. La página muestra lo que esos datos producen y de dónde viene el valor: nunca un tarifario completo, nunca una tabla reproducida de clases o de rangos.

La misma regla aplica a todo lo que la redacción no pudo verificar. Cuando un dato de mercado no tiene fuente ni fecha de revisión, se queda fuera de la página y pasa a una lista interna hasta que alguien lo consulte. Un porcentaje inventado en una página sobre dinero es peor que un porcentaje ausente.

Por qué cada respuesta nombra un borde

La mayoría de las herramientas de comisiones termina en el resultado. Esta da un paso más y nombra el punto más cercano en el que ese resultado cambia: el precio al que una publicación deja de ganar, la medida de caja que empuja el paquete al siguiente escalón, el rango justo por encima del que está el envío. Esa frase se calcula con los mismos datos, viaja con el enlace para compartir y es la razón por la que alguien reenvía una página así.

Ediciones, no traducciones

Cada edición la escribe alguien que piensa en los términos de ese mercado: sus marketplaces, sus paqueterías, sus hábitos de pago y su vocabulario fiscal. Las herramientas también cambian, porque una edición lleva las plataformas que los vendedores de ese país realmente usan; por eso la lista de calculadoras no es la misma en todos los idiomas.

Cómo se paga el sitio

Con publicidad y, más adelante, con enlaces de afiliado a herramientas que los vendedores ya pagan. Ambos se señalan donde aparecen, ambos van debajo de la calculadora y no delante de ella, y ninguno toca un resultado: aquí una cifra no se compra.

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